Una canción corporal

Una canción corporal

Llegué cansada a mi casa y además tuve que salir a mercar pues en la nevera solo quedaba un mango que se encontraba en el límite entre lo maduro y lo podrido, una bolsa de leche y un cuarto de papaya. Así que no hubo otra opción; había que mercar. Nos fuimos a hacerlo y yo volteaba por todo el supermercado con mi sistema de compra que consiste en iniciar por el estante del extremo izquierdo para recorrerlos uno por uno de manera ordenada, así nunca se me olvida nada (aunque hoy me acordé de un par de cosas al final). Finalmente llegamos al edificio, estacionamos el carro y mientras yo buscaba el carrito de mercado comunitario, él descargaba las bolsas. Nunca encontré el carrito, así que me preparé para lo que venía; cargar bolsas, pues como mujer feminista que soy, también cargo por igual las bolsas del mercado.

Finalmente, el mercado estuvo en su lugar en la nevera reemplazando el mango y ocultando el cuarto de papaya pues por el cansancio no fue que acomodara todo muy bien. Como compramos una botella de Whisky me serví una copa e inicié Spotify buscando alguna playlist que pueda leer mi mente o enviarme un mensaje tan sagrado como el de las galletas de la fortuna. Allí estaba una especial llamada «Totally stress free». La inicié sin ver el listado de canciones como para dejar que me sorprendiera desde el más allá. Y ahí estaba el mensaje divino; ¡»Don’t worry be happy» de Bobby McFerrin! Inmediatamente algo se relaja en el cuello, algo se suelta en el estómago (y no fue un gas), algo se desata en la boca porque termino sonriendo. «Es una canción corporal», pensé. Recordé el salón de clase de inglés en el colegio en donde la escuchábamos por medio de unos audifonos y sistema conectado de audio de la época de los tempranos noventa, una y otra vez, para «sacarle la letra». Los hombros empiezan a cobrar vida propia, y la cabeza va de un lado al otro al ritmo de McFerrin y el corito lo repito cual adulta contemporánea orgullosa de su generación.

«¿Qué otra canción es corporal?» pensé, «Voy a hacer una playlist de canciones corporales». Se me ocurrió que «I’m yours» también, o mi preferida «Singing in the rain», o por algún motivo «Roadhouse Blues» o «Mr. Tambourine man». Así, llegué a la conclusión de hoy: Todo músico debería hacer una canción realmente corporal en su vida. Liberan del estrés.

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