El camino de mis pensamientos serpentea emocionado. La emoción. Esa emoción no es sino un fulgor, algo como una luz que de soslayo aparece y luego no puedes dejar de quitarle tus ojos de encima. Una parte de mí se siente como una niña extasiada y asombrada ante el panorama de algo que no conocía, y otra parte, la antigua deseosa de alimento para el alma se arrellana en el sofá para pasar los ojos sobre las líneas subrayadas. Muchas líneas subrayadas, demasiadas tal vez. Hace varios años un libro de literatura no me llevaba tan apasionadamente al viejo lápiz del escritorio para señalar casi boquiabierta esos hermosos fragmentos de literatura que algún día me moriría por escribir, o al menos, que no puedo más que agradecer haber encontrado en el camino de mi corta e inocua existencia. Tal es la emoción que me genera Philip Roth.

Fragmentos como

«El conocimiento de sí mismo: ese era el puñetazo en la boca del estómago. La singularidad. La lucha apasionada por la singularidad. El animal singular. La deslizante relación con todo. No estática sino deslizante. Conocimiento de sí mismo, pero oculto. ¿Qué es más potente que eso?»

¿Qué puede serlo?

«Él estaba libre en el gran escenario, libre para seguir adelante y llegar a ser un hombre asombroso, para representar el drama ilimitado, que se define a sí mismo, de los pronombres nosotros, ellos y yo»

o

«¿Cómo saber lo que sucede tal como sucede? ¿Lo que subyace en la anarquía de la sucesión de acontecimientos, las incertidumbres, los contratiempos, la desunión, las espantosas irregularidades que definen los asuntos humanos? Nadie sabe.»

Y finalmente,

«Hasta que punto es accidental el destino»

Un personaje fuerte, decidido, dispuesto a no aceptar su destino. Un personaje tan leal a sí mismo que molesta, que asombra, que es un misterio para el mundo. Una novela magistralmente escrita, que juega con las imágenes de una forma que se asemeja a estar entrando en un templo de la palabra y el fino uso del lenguaje. Una historia bien armada y unas vidas que se arman y luchan y viven para ser algo más que una mancha. Un gran escritor detrás de todo esto. Philip Roth.

A-golpe-de-martillo.-Phillip-Roth

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