Ajedrez

Ahora juego ajedrez como condenada. Es como si estuviera presa y el juego, sus fichas icónicas y su tablero ordenado en la pantalla del teléfono me salvaran de la cavilación enfermiza de los días en la prisión. Me he ido saliendo de las redes sociales como una adolescente fugitiva de una fiesta abrumadora. Pero qué…