Mañana

Ninguno podía parar. Hacia la medianoche se pondrían en pie en medio de la más perturbadora ventisca y con la oscuridad que se refleja sobre la blanca nieve, todos los miembros de los equipos acomodarían las provisiones, alistarían los trajes, la compleja red de cuerdas y arneses, y continuarían su ascenso al pico del Everest.…

Ajedrez

Ahora juego ajedrez como condenada. Es como si estuviera presa y el juego, sus fichas icónicas y su tablero ordenado en la pantalla del teléfono me salvaran de la cavilación enfermiza de los días en la prisión. Me he ido saliendo de las redes sociales como una adolescente fugitiva de una fiesta abrumadora. Pero qué…

De la acumulación y algo más

¿Por qué esta acumulación que parece una extensión de mí como un tumor? Sueños en estanterías de bucket lists, saberes que ya no saben más que insípido, proyectos a medias, o descalzos y sin ganas de caminar. Soy un compendio de tomos de historias, un desorden de actos que parecen desacompasados, sin propósito, en secuencia…

La libertad de la repetición

Para que yo esté escribiendo esto se han sucedido una cantidad de actos que se repiten diariamente componiendo mi vida. Muchos de ellos se han vuelto hábitos. El acto insistente de repetirse los ha instaurado aquí, en esta vida particular de la que soy dueña, ¿o en la que soy sirviente?...  Somos esclavos de nuestros…

El lado injusto del mundo

Tomo este tiempo para mi. Lo tomo, lo arrebato al tiempo y su carrera. Lo ingiero a sorbos grandes de la misma forma que bebo este café que me acompaña en las mañanas silenciosas. Lo tomo todas las mañanas como adicta y autómata que siente que lo necesita y no puede, no existe la posibilidad…

Casos de la vida real

Una joven de 19 años queriendo el amor de su papá. Un hombre queriendo ganar dinero para tener la valía que desea. Un hijo mayor siendo brillante como estudiante para compensar su homosexualidad oculta y ganar así el amor de su papá. Una esposa que se separa pues su esposo nunca le dio valor. Ahora…

El amor

La puerta estaba entreabierta. Yo lo sabía porque era su costumbre, debido a los temores que la acompañaban y asaltaban como ladrones en la noche. Le gustaba dejar un poco de luz en el pasillo para que le llegara algo de resplandor y, si le daba por despertarse, algunas veces por culpa de sus propios…

Da igual

La hija de la vieja del 405 se negaba a aceptar la cirugía. Se le había explicado con sumo detalle pero daba igual. El doctor sudaba mordiéndose las palabras para no terminar por gritarle un insulto. Yo observaba a la vieja que miraba con ojos como del más allá, que parecen haberse marchado sin despedidas.…